Hoyos negros




-A él era a quién le dedicaba sus mejores gestos de placer- escribía
Ya habían pasado cuatrocientos años desde la última vez que se habían visto
Y él, sintiéndose envuelto por el recuerdo del año anterior, en el que estuvieron
Juntos en una misión de rescate, quiso volver.
-      Él la había salvado a ella de la soledad De una gran ciudad- Y mientras lo escribía pensaba en que ciudad podría ser.
De lejos la historia parece vieja, ese clásico guión teatral en el que él salvándole a ella, se salvaba a si mismo.
Pero claro que el escritor se comía en su desesperación, diálogos y escenas de aquellos dos extraños, que viviendo se desvivían porque su empresa romántica funcionará y se se iban haciendo hoyos negros entre la historia que no terminaba. Cuando ellos querían cerrar el círculo
Por la lastimosa situación que a veces les tocaba pasar, llamadas con lágrimas, encuentros en los que una pelea se convertía en una noche de sexo inolvidable. Y el escritor sabía que esas reconciliaciones, le daban vida a su literatura; que más de uno de los lectores se sentiría identificado y así , cada vez que le ponía dos puntos más a el punto final, continuaba la historia dándole esperanza a todos los que lo leían.
Porque su más grave cualidad, es que creía en el amor, pero sólo el amor de sus historias, y siempre tenía lectores que no sabían diferir entre la realidad y los versos rayados en papel.


Firma Carol,
El mercado me ha dejado enamorada 

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