viernes, julio 14, 2017

Hablar en tercera persona

          


        Su nombre es un nombre que golpea por un lado y por el otro. No voy a decir que no, detrás de todo esto hay algo, aquí en esta habitación donde dos hombres van a volar un avión sin saber cómo, hay unas dos o tres razones para seguir. El signo de fuego por ser el primero siempre tiene que hacer lo mejor, para sí mismo y para que el mundo tiemble; y le he pedido bajo un síntoma igual a este, alcohol y la combinación terrible de la duda, que no me deje hacer el ridículo. Y aunque hay cosas que repente me ofenden no puedo decir – nos vemos luego- los crush son esos por lo que haces cualquier cosa y siempre te van a derretir, por eso no somos novios. Novios fuéramos si saliéramos pasear, si no tuviéramos que decir – Guarda este chocolatito para la hora de tu clase-. Por eso yo le digo, que en ese país ni siquiera geográfico, hay algo más que un caballo al que no se le debe hacer confianza-. Ese color extraño que tiene un nombre que no recuerdo, que cuando crece la cara se le queda blanca y el resto del cuerpo azul, así como se le llaman al gris solo por capricho. Qué difícil es darle a las cosas la importancia que se merecen. Dice Joaquín Sabina que en la frontera de los treinta quema menos el amor pero aún calienta. Sin estar en esa frontera, sino en la de un país todavía más soberbio, no quiero convertirme en lo que nunca he querido porque me da miedo que las cosas vayan avanzando sin descanso; porque yo era esa clase de persona que solía tener un lugar para cada cosa y ahora parece que esas cosas se van reemplazando por si solas. Si es verdad que quema menos entonces no quiero olvidar al italiano, no quiero sobrevalorar que un día viaje a Sudamérica para ver a alguien sin menos seguridad que un seguro de gastos médicos vencido, que las cosas ya no me asustan cuando se ponen inciertas y que aunque la gastritis y los síntomas del estrés se apoderen de mi yo voy a seguir aquí como que nada pasa por que todo es un juego, pero sobre todo un vicio.
            Estos ensayos que nunca tienen sentido algún día me van a llevar a entender que la esquizofrenia tiene hermanas menos perversas que ella y que todos compartimos ese instante de confusión que nos hace dar patadas de ahogado. 




Inventas palabras que todos conocen, porque les das un sentido diferentes 
Firma Carol 

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