domingo, abril 16, 2017

Flechas inteligentes


¿No ha leído usted el libro de las flechas? Pues este no es el caso, solo sirve de ejemplo. Lo que pasa es que aún no me decido, llevo siempre conmigo la necesidad de direccionar los objetos a las situaciones para digerirlas mejor; el Mago no fue una flecha porque una flecha nunca vuelve, a una flecha no se le ve otra vez a menos que uno vaya hasta donde se ha estrellado.
            Ninguna vez que he dicho que alguien volverá me he equivocado, hay en mi ambición y algo que sé que he hecho muy bien; por otro lado cuando algo acaba mal siempre me digo a mi misma que no hay de que arrepentirme porque siempre fui yo misma y no hay nada que hubiera podido cambiar. Las corazonadas se equivocan pues nosotros entendemos la señal que nos conviene pero este tampoco es el caso.  La sustancia es que sentada en el asiento del copiloto y mientras me besaba la mano yo solo podía pensar: Solo yo sé lo que he dado para que se me devuelva multiplicado por mil. 


Eres tan inolvidable como te lo propones 
https://www.youtube.com/watch?v=2hvwvyQyab4

Firma Carol 

miércoles, abril 05, 2017

Alguien amplía una oficina



Yo escribí el ensayo del ensayo y cuando terminé me di cuenta que había entendido todo al revés / Entre dos siempre hay malentendidos y continuamente hay uno que se marcha sin saberlo / Yo escribí una carta a la que yo misma premie por ser la más triste y luego le pise el cuello a tu canción / Al principio te atraía y venías a mí y cuando eso dejó de suceder cambie la jerga a las señales / Tú seguiste haciendo tu vida como yo imaginaba y con la misma precisión con la que me había aprendido, sin esfuerzo, tus movimientos / Una o dos señales al día me hacían creer que estabas cerca pero fallaba / Muchas veces volví a casa escribiendo que había visto un perro que llevaba en el hocico un mensaje tuyo / Alucinaba y al final resulto que tú también me extrañaste y que no volvías porque para ti yo fuí quien te mando al diablo / Como no será la vida de perra que no solo distorsiona sino que además nos pone en la cara el tiempo perdido, ya no digamos la angustia / El mago cruzó la puerta y me saludo de mano y su mano también temblaba y se veía más guapo que nunca / Pocas cosas habría olvidado yo como la inclinación de tu letra y tú firma que parece una resortera pero que no lanza sino que avienta / Pocas y muchas cosas se cruzaban como flechas mientras tratábamos de entablar una conversación entre el público / Estas más hermosa de lo que recordaba, tu cara está más iluminada, es la magia de la presencia del mago pensé yo / Pero él no sabía que era el mago ni siquiera por su apellido y ahí fue cuando comencé el ensayo del ensayó / Un libro no bastaba alguien tenía que haber hecho una parte igual / Alguien ampliaba una oficina, alguien llevaba un caso a los juzgados  y todos allí afuera hacían algo sin decirnos que estaba pasando / No olvides nunca que si un hombre no tiene palabra no tiene nada / La canción que estaba ahogada me escupió la letra y esta mañana ha vuelto a escucharse a toda hora / El otro día leí una frase cuyo contenido necesitaba en ese preciso momento: No porque te sientas ofendido significa que tienes la razón /  Los magos no son como los reyes que tienen reinas, los magos tienen escritoras que les escriben cuando desaparecen / 

Que alguien me pellizque este brazo que una vez te abrazo
https://www.youtube.com/watch?v=BL_Vw2mT43o

martes, abril 04, 2017

El día que te fuiste entendí que no te volvería a ver. Ibas teñida de rojo por el sol de la tarde, por el crepúsculo ensangrentado del cielo. Sonreías. Dejabas atrás un pueblo del que muchas veces me dijiste: “Lo quiero por ti; pero lo odio por todo lo demás, hasta por haber nacido en él”. Pensé: “No regresará jamás; no volverá nunca.”»
– Pedro Páramo, Juan Rulfo


domingo, marzo 26, 2017

Langosta rellena de crema ácida





                Algunos tenemos historias que parecen soñadas y creo que somos los mismos, los que no podemos explicar un sueño que nos ha turbado al despertar. Los sueños a veces son un resumen o una conclusión de cómo es que no sabemos  de qué manera de pronto aparecemos en lugares y con personas que han salido de la nada. Los últimos dos meses he soñado a un hombre que me está esperando recargado en un muro porque así fue la última vez que lo vi, y yo, por más que quiera, no puedo cambiarlo de lugar porque su fantasma se ha quedado ahí aunque él esté ahora en otro continente. Desde otra ciudad él se recarga en un muro sin saber que yo lo voy a encontrar y soñar otra vez.
                Me doy cuenta que sigo conectada porque hoy al ver una langosta he pensado en la cena que no tuvimos. Todo lo bueno comienza a acercarse como un gato que al final no se deja acariciar pero que se está restregando en mis tobillos y prefiero, de alguna manera u otra, no hacer ningún movimiento brusco para no alejarlo más.
                Los recuerdos se van haciendo una especie de alegoría íntima que a veces no es posible compartir porque alguien más no lo entendería. Las memorias son trenes: a veces no se detienen en una estación, a veces chocan entre sí y ocasionalmente van llenos de pasajeros que no tienen ticket, que no tienen permiso, gente que debería viajar en avión, en autobús o en barco.  Todo objeto, todo evento climatológico y desastroso y cada situación que no podemos explicar o aceptar se convierte en la metáfora perfecta del recuerdo, ese estado de la conciencia que a veces nos quiere matar.  
                Sin embargo después del primer asalto uno va tomando confianza. Ya no le amenazan igual, ya no nos roban el piso, ya no intervienen para mandarnos al carajo sino que poco a poco, encuentran un lugar y se instalan donde ya no estorben. Es así como deben ser los sueños.
                Pero los sueños no son nuestros

y no podemos controlarlos. 

Sí usted se sintío identificado
equivocado
ansioso
y/o confundido, por favor dejé su mensaje

Firma Carol 


sábado, febrero 25, 2017

Martirios y Consuelos



 


               Cruzando un estacionamiento lleno de estudiantes de pronto se me apareció tu cara frente a mis ojos y sonabas en algún rincón soberbio de mi mente. Todavía no comprendo porque de la nada alguna señal de ti de pronto me asecha. - La 
nada no existe.-  Será que tal vez que cuando reconozco un gesto en la calle o escucho alguna canción que nada tiene que ver contigo, pero que yo siento que en algún momento de esta semana también la tarareaste mientras conducías, será que entonces estarás cerca de mí. Como si en el poco tiempo que nos tuvimos, una de esas veces que te acercabas a mi cuello me instalarás un radar de tu presencia. Un consuelo y un martirio porque las noticias no vienen de ti sino de algún ángel de los que tienes bajo tu mando me envía una señal de lo bueno que sería compartir la vida contigo. Los hombres como yo se refieren así a las mujeres como tú porque desgraciadamente no tuvimos tanta suerte. A veces tenemos que conformarnos con mencionar tu nombre y recordar un poco, pero solo un poco, para no desgastar los recuerdos sagrados.
            A veces no me atrevo a ver una fotografía tuya por miedo a que se me quede tan clavada en los ojos y no pueda hacer nada excepto andarte buscando para que te me aparezcas de carne y hueso. ¿De veras aquella fue la última vez que nos vimos? Para mí el tiempo ha funcionado de manera diferente porque desde entonces le he dedicado a los detalles mayor atención y todo se hace lento como cuando tú hacías que durará algún beso. Es verdad lo relativo que puede llegar a ser el tiempo. No me equivoco cuando siento que el tiempo debería ser elástico, porque yo recuerdo como me expandí cuando me involucrabas en tu conversación y como me contraje cuando me di cuenta de que tenías razón, a mí no me quedaría otro remedio que tener que des-aburrir mi vida sin ti.
            Parecía que sabias cuando te irías porque aquella la última vez te veías despampanante. La nada no existe, es un invento de los que la palabra – hueco- les duele mucho. Ya no tenía miedo de que me descubrieran o me delatara solo, incluso ser un traidor me hubiera hecho una persona más interesante. Que miserable me siento cuando todavía no puedo controlar el deja vú de tu mirada y detengo lo que estoy haciendo.      Ojala que un día todas esas señales se amontonen en el mismo perímetro y se me conceda verte sin que me paralice y tus ángeles me ataquen. 


Todo se hace pequeño y luego explota.
Firma Carol 

jueves, febrero 09, 2017

El diablo está en los detalles




            Perdí al personaje y de pronto me atoré en la historia. No sé cómo explicarte que yo inventé a un hombre completo con cualidades y quehaceres, con defectos y obsesiones y luego se me apareció tal cual. Tú sabes que lo primero que hice, después de que se me quito la sorpresa fue salir corriendo hasta este ordenador a escribir; cansada de explotar mi imaginación, la vida de las casualidades me dio una tregua para dejarme descansar y solo transcribir lo que este personaje iba haciendo con su vida y por lo tanto con la mía.
            Cuando desapareció me entró la ansiedad y no fume más, pero fumaba mejor: siempre pensando en guardar los detalles para darle más vida a las escenas inventadas. Por lo general archivo situaciones que se me presentan como algo nuevo, retorcido o inimaginable. A veces guardo diálogos que me sorprenden de la gente y casi siempre algo que haya pasado que lleve por fuerza el nombre de una sola persona, la testigo, la cómplice, alguien que me haya dado lo mejor de sí con ese detalle. Una palabra o un recuerdo recordado. Por ejemplo, me pregunto cuántas cosas le tuvieron que pasar a mi tía, para que paradas en medio de una joyería, dijera que ahí había estado un ángel cuando vio que el piso estaba lleno de plumas. ¿Qué hacía un ave dentro de una joyería y qué hacía mi tía diciendo que ahí había estado un ángel? Nada y nada, pero daba en que pensar y a si soy yo. Me hago dos preguntas contrarías y perpendiculares al mismo tiempo para contestarme que es lo que debo hacer. Igual que en los exámenes de personalidad cuyas preguntas y opciones no tienen una que ver con la otra pero que según por fuerza hay que elegir algo y así elijo yo. Entre dos ideas espeluznantes la peor, entre dos hombres asombrosos elijo al de las sombras. Comprenderás entonces que la ansiedad no es fácil. Cuando Héctor salió de mi radar comenzaba a escribir que volvía a mí al final y al cabo yo lo había creado. Era mi invento. Y cuando le dije que él no tenía vida propia, que él estaba ahí porque yo le había hecho un papel importantísimo en una historia que nunca verá la luz, se sintió aliviado; creo que sintió que se quitaba la responsabilidad de su destino en un momento precisamente en el que no se quería hacer cargo. Confiaba en mí porque yo le había revivido un poco convenciéndole de que su papel era vital de modo que yo me había vuelto su escritora favorita y así nos enganchamos. Yo le necesitaba y él a mi ¿Qué locura no?
            Después escribí que ahora me dedicaría a escribir las historias de cómo había ido encontrando a los personajes de la novela que estaba escribiendo, tenía la sensación de ver un espejo a través de un espejo, de tomarle una fotografía a alguien que toma una fotografía, de hacer una escultura de alguien que está esculpiendo. Seguro la ciencia tiene un nombre para esa situación pero yo lo llamare –Ansiedad nivel insoportable-. Suelo ser muy redundante en las cosas que me parecen importantes y me sorprendo siempre del poder de la mente. Y hasta entonces no creía que haber perdido la inspiración para continuar con ese proyecto era una señal de que en el camino me aparecerían nuevas escenas y nuevos personajes que no habría tenido la necesidad de inventar.




Siempre encuentro los medios para no aburrime
Firma Carol 

martes, febrero 07, 2017